No voy a centrarme en si tenía que estar ya imputado ni mucho menos en si es culpable o no, a mi mientras no haya una mano negra por detrás del juicio me parecerá justo el veredicto que dicte el juez. A mi lo que me sigue sorprendiendo es ver cómo el poder corrompe a personas que se podrían tachar de honestas, teóricamente, a pesar de que ante un tribunal sean no culpables.
Repasemos brevemente el currículum de Urdangarín:
- Jugador de balonmano de entre otros equipos del F.C. Barcelona durante catorce temporadas.
- Tres veces atleta olímpico, ganador de dos medallas olímpicas y una europea.
- Casado con la Infanta Cristina de Borbón.
- Por ende, miembro de la Casa Real.
Hasta aquí todo va bien, rectitud, honestidad y hasta, como he leído en algún artículo de prensa, guapo.
Pero parece que llegó un día en el que tantos contactos, tanto dinero delante suyo y tanta corrupción pública impune a la vista hizo que algo cambiase en él. O esa es la sensación que transmite.
De una ONG como era el Instituto Noos, que no tenía prácticamente ingresos antes de 2003 y fueron espectaculares mientras estaba Urdangarín en su órgano de decisión, se desviaron millones a empresas del grupo de éste.
Lo sucio de este asunto es que él no es político (lamentablemente la idea de corrupción-política es lo más natural). Es atleta olímpico, miembro de la Casa Real y esposo de la más agraciada de las infantas . Además el instituto Noos asesoraba en asuntos deportivos a organismos públicos y Urdangarín parece que usó sus contactos en el COE para ello.
Como remate la Casa Real cierra filas y acaban de hacer pública su decisión de que Urdangarín no participe en actos oficiales como miembro de ella.
Y repito, el juez será quien decida basandose en las pruebas si es inocente o culpable de los cargos pero visto esto, la esperanza en la honestidad humana es un poco más pequeña desde entonces.
Si a Urdangarín le está pasando todo esto, ¿qué me podría llegar a pasar a mi?


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