Ante todo tengo que decir que mi alcalde es el pepero hermano de Cuca García de Vinuesa, vamos, que cada uno tiene que cargar con su cruz, pero el pastelito sorpresa que ha dejado Alberto Ruiz Gallardón en Madrid para los madrileños es fino, fino, fino.
En las últimas elecciones municipales puso como número dos a Ana Botella, esposa de Aznar y aunque el vicealcalde de Madrid Manuel Cobo es quien ocupa el puesto de alcalde interino, va a renunciar al puesto para dejar via libre a la número dos de la lista.
Quien quiera conocer su "dilatado" curriculum político puede seguir el link a la wikipedia, que tampoco va a tardar mucho, pero siendo más directo podemos decir que Gallardón deja una joya.
Yo, de verdad, me alegro enormemente de no vivir en Madrid. Ya que no me ha tocado la lotería de navidad por lo menos no me llevo el disgusto de la nueva alcaldesa.
Para quienes no conozcan el historial, famosa fue su disertación en contra del matrimonio gay o su obsesiva y sospechosa opinión a favor de la calidad del aire de Madrid cuando éste ha alcanzado niveles históricos de toxicidad, siendo ella la máxima responsable de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid. Eso entre otras perlas.
Si esta señora no fuese la pera de la manzana de Aznar, o la guinda del melón o como ella prefiera identificarse, no habría llegado a este puesto tan importante como es la alcaldía de la capital de España. A mi miedo me daría cuando Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid tras el escandalo del "tamayazo" y como yo la veo, reencarnación de Margaret Thatcher, la ha recibido con los brazos abiertos, ¡buff, buff, buff!
Pues eso, ahora toca apechugar con lo votado. Espero no oir a ningún votante del PP quejarse de la alcaldesa porque no pienso tener piedad y unas risas me voy a echar, si señor.


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